domingo, 18 de septiembre de 2016

miércoles, 14 de octubre de 2015

Enfrentar la adversidad





Cuando recibimos malas noticias, no necesariamente referidas a nosotr@s mism@s, sino a personas a las que estamos emocionalmente unidas, nos da la impresión de que nos resulta más difícil practicar la meditación.

La mente se embota, un barullo de emociones nos atrapa, el nerviosismo se apodera de nosotr@s e incluso parece que nos falta ese tiempo que diariamente nos comprometemos a conceder a la meditación formal (recordar que meditar es estar presente en todo lo que nos sucede).

Si este es tu caso te diré que necesitas practicar la meditación formal más que nunca. En este caso, te recomiendo el escáner corporal o el yoga atento porque están pensados para dirigir más la atención. Estas dos prácticas producen, además, un efecto relajante, por lo que resultan más que necesarias ese tipo de situaciones.

Por otra parte, se impone la aceptación. Abrirse a lo que la vida nos puede pedir o enseñar en ese momento y dejar de lamentarnos o resistirnos. Las pruebas forman parte de nuestro proceso de crecimiento y sabemos que éste no acaba nunca. ¿Cómo vamos a desarrollar nuestras aptitudes si no se nos presentan dificultades?
 

viernes, 2 de octubre de 2015

La mindfulness está de moda






La mindfulness es cada vez más conocida y aumenta la oferta de programas. Cada facilitador/a le imprime su propio carácter, de modo que puede variar el contenido de una propuesta a otra. También se ofrecen múltiples formatos. En mi opinión, lo adecuado son los programas de 8 semanas. Esta es la duración que estableció Jon Kabat-Zinn, impulsor de esta disciplina.

Pero que nadie piense que siento alguna clase de idolatría por el doctor Kabat-Zinn. Yo misma he comprobado que los programas de ocho semanas representan el tiempo suficiente para que las personas puedan experimentar una mejora en su vida gracias a la mindfulness. Además, es tiempo suficiente para resolver las dudas relativas a la práctica, que de eso se trata: de practicar. Luego cada quien tendrá que vérselas de forma autónoma, aunque, en mi caso, ofrezco reuniones mensuales para practicar en grupo, resolver dudas y/o reengancharse a la práctica.

Janire, una de las participantes en mis programas, me envía un enlace a unos vídeos que os pueden ayudar a repasar algunos aspectos de las distintas prácticas o a profundizar en otros.

 

domingo, 27 de septiembre de 2015

Meditar con niños y niñas






En unas cuantas sesiones grupales ha surgido la inquietud de algunas personas sobre cómo iniciar a los niños y niñas a la meditación. La respuesta es obvia: hay que hacerlo con ellos y ellas. Los niños y niñas imitan a sus progenitores.

Más aún: habría que adelantarse y procurar que nos vean ejercitándonos en la práctica de la atención plena. Me refiero tanto a la práctica formal como a la informal o aquella que desarrollamos en medio de las rutinas diarias. A partir de ahí, se puede enviar a la criatura a practicar la meditación en grupo.

Hay buenos libros. Cada vez abundan más la literatura que aborda esta cuestión. La editorial Kairós es una buena referencia para los temas de meditación y de mindfulness en general.

También corre la información por las redes sociales. He visto en facebook un artículo interesante sobre este tema. Me ha gustado por su contenido sencillo y práctico.


Os lo enlazo.




¡Buena práctica!
 

jueves, 24 de septiembre de 2015

El silencio auténtico es paz consciente

El silencio no es solamente la ausencia de ruido. Es un estado consciente de paz interior. He ‘pescado’ en facebook este texto de Dadi Janki, Directora Mundial de la organización Brahma Kumaris, emitido durante la celebración de su centenario.

Os lo transcribo directamente: Si deseamos estar en PAZ, primero debemos enseñarnos a nosotros mismos a estar calmados y volvernos pacíficos. Volverse pacífico significa tomar las riendas de la mente y detener los pensamientos desbocados. Una vez que logramos tener la atención de la mente, comenzamos a persuadirla a que nos lleve al silencio, al silencio verdadero; no a un lugar sin sonido, sino a aquel en el que podemos experimentar un profundo sentimiento de paz y una conciencia plena de nuestro bienestar. Para ir al silencio profundo y estabilizarnos en él, debemos entrenar el intelecto para crear pensamientos puros, pensamientos de bondad. Debemos entrenarlo para que se concentre. Nuestros hábitos de crear demasiados pensamientos inútiles y demasiadas palabras agotan el intelecto y nos llenan de pesadez. No necesitamos vaciar la mente para evocar la paz sino preguntarnos: ¿Cómo puedo cultivar el hábito del pensamiento puro?”
Dadi Janki ha cumplido cien años.